Esta mañana se produjo el estallido del color. Yo tenía un paraguas en mis manos, pero me negué a abrirlo y me rendí a la lluvia...
Me encanta cuando caminas y lanzas al viento ese brillo por el que se derrama toda tu belleza...
Hoy me he despertado sin que me cupiese el amor en el pecho y decidí abrocharlo. Ya es mío para siempre...
Ese día estaba de cuernos, pero al ver su cara en la fotografía olvidé cualquier posible enfrentamiento. Recuerdo que se me cayó una pluma...
Me encanta montarme en mi elefante y rodear tu cuello...
El otro día soñé que volaba en mi caballo dorado y, de pronto, me quedé pendiente de ti...
Quería cambiarme monedas por palabras y le pagué lo mejor que pude, pues amor, comprensión y respeto no cesaron de manar de las comisuras de mis labios...
Miré por la mirilla y sólo pude percibir destellos de luz. Estoy seguro de que te encontrabas al otro lado, mirándome y sonriéndome...
Móntate en tu elefante y acompaña a todos esos amigos que aparecerán en tu camino. Te contarán historias que jamás olvidarás. Escucha...
Flores que se derraman en forma de piedras preciosas. Eso es lo que distingo después de tu huida...
En tu corazón quiero que lleves mi corazón. En ese lugar, tú y yo seremos uno...